El Pendón Leonés, es en la actualidad poco más que un instrumento folklórico, que sirve para identificar a cada pueblo en las grandes romerías. Pero no siempre fue así, su origen está en la Edad Media en que nuestro país mantuvo un larguísimo proceso político hasta unificar la península Ibérica en sólo dos naciones. En este periodo de la historia se pusieron las bases de muchas de nuestras leyes y costumbres, el Reino de León aportó algunas prácticas democráticas como los Fueros, las Cortes, los Concejos y, en la heráldica los Reyes Leoneses introducen un signo: el león (animal que representa la fuerza de un Rey) y un color distintivo: el púrpura o carmesí, (color del imperio romano que adoptó Alfonso VII el Emperador) y que hoy llevan casi todos los pendones leoneses.
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Las guerras medievales no contaban con ejércitos organizados, sino que el Rey, los nobles y eclesiásticos o los concejos formaban “mesnadas” o tropas que servían temporalmente. Tampoco existían uniformes, por lo que era muy difícil distinguir a los aliados de los enemigos. Para resolver esto se dio una gran importancia a las banderas, cuyos colores y escudos heráldicos distinguían a unos de otros. Los actuales pendones parecen descendientes directos de aquellos que llevaban los soldados de cada pueblo en las frecuentes luchas medievales de las guerras de la Reconquista, incluso la forma que hoy tienen es la misma que tenían aquellos. |
A partir del siglo XV y, debido a la existencia de entidades religioso-militares (Ordenes Militares y Cofradías de Caballeros) que usaban pendones militares en sus procesiones, estos elementos militares (los pendones) se empiezan a mezclar con los religiosos (procesiones). Además, en los pueblos se celebraban procesiones cuya organización y coste correspondía a los Concejos (actuales Juntas Vecinales) o a las Cofradías, a las que asistían los Pendones: bendición de los campos, Corpus Christi, votos de Villa por sequías, enfermedades y pestes, etc., rogativas y anovenarias por acontecimientos o implorando lluvia, romerías, fiestas patronales. |

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La religión cristiana en su extensión por el mundo ha aceptado algunos elementos “paganos”, como es el caso de estos estandartes que se cristianizan con la colocación de una cruz en el remate de las astas; aunque no se consiguió colocar a los Pendones Leoneses detrás de las cruces parroquiales en las procesiones o evitar poner flores y hojas verdes en la cima del pendón.
Los colores más usuales son: el carmesí, color del Reino de León, el verde, que aparece mezclado con el carmesí en la mitad de los pendones que hoy se conservan y cuyo origen quizá pueda relacionarse con la Reconquista (el verde es el color del Islam); bandas de color verde que se agregan al pendón como premio por las batallas ganadas a los musulmanes. Los colores blanco, azul y morado son escasos. El asta, varal o vara suele ser de entre 6 y 9 metros de altura.
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En la actualidad, los Pendones Leoneses son insignias propias de los Concejos, pero muy ligados con las parroquias, (en ocasiones se relacionan en los inventarios de estas) y sólo salen a la calle con motivo de representación en procesiones religiosas o en manifestaciones folklóricas, habiéndose perdido el sentido civil y militar de los mismos. |
De “Los Pendones Leoneses, pasado y presente” (Alejandro Valderas).
Los pendones de las localidades del municipio
Todas las localidades del Municipio contaban, hasta no hace mucho, con Pendones propios, alguna de ellas con más de uno. Hoy sólo quedan tres pendones en uso: el de Alcoba, el de Velilla y el Villarroquel y otros dos más que se encuentran en proceso de restauración: el de Cimanes y el pendón de difuntos de Velilla.
Alcoba de la Ribera: paño de damasco de colores carmesí y verde y asta o vara de unos 5 metros de altura. Se conserva en bastante buen estado.
Azadón: paño de color carmesí, el asta medía unos 5 metros de altura. Actualmente no se conserva nada.
Cimanes del Tejar: paño de damasco de colores granate, verde y carmesí. Se conserva el asta, de unos 8 metros de altura y restos de los paños. Se encuentra en proceso de restauración.
Secarejo: paño de colores verde y carmesí, asta de unos 6 metros de altura. No se conserva nada.
Velilla de la Reina: tenía tres pendones, el más grande de paño de damasco carmesí y verde y el asta de unos 9 metros de altura que fue restaurado en 1995, es el que se usa en la actualidad. Otro pendón con varal de 7 metros de altura y paño de damasco granate y verde que podía proceder a Villavelid, un pueblo próximo hoy desaparecido; de este pendón se conserva la vara y restos de paños. También existe un pendón de difuntos con vara de 4 metros y paño de merino negro en no muy buen estado que se encuentra en proceso de restauración.
Villarroquel: paño de color verde y vara de unos 5 metros de altura, fue restaurado recientemente.
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